martes, 16 de junio de 2009

Adiós, princesa

Debí mirarte más a los ojos cuando tuve la ocasión, debí no perder ni un segundo sin estar a tu lado, debí decirte cada día lo hermosa que eres, lo bien que te queda ese vestido azul que tanto te gusta. Perdóname por todas las veces que no he sabido escucharte, que no he sabido encontrarte, que te he ignorado. Perdóname si te he hecho llorar, perdóname por hacer que esto termine así.
Y te miro… tu pelo suave sobre la almohada, tus párpados cerrados acurrucándote en un hermoso sueño. Eres preciosa princesa, ¿lo sabías? ¿Sabes que he estado loco por ti desde el primer momento en que te conocí? Nada de lo que hemos vivido se me va a olvidar, cada detalle, cada momento junto a ti. Princesa, bella princesa. Duerme ahora.
No he tenido valor de decírtelo, no soporto la idea de alejarme de ti, no imagino un despertar sin tu presencia, sin tu aroma, sin tu sonrisa de caramelo. Prometí no hacerlo, prometí mantenerme junto a ti, pero nada de eso es posible. La carta… la maldita carta que abre una brecha entre nosotros. La carta que me ahoga, que me quita el sabor, que me quita la vida.
Adiós, dulce reina, la guerra me llama.
Y yo debo responder.


Casi sin proponérselo, se inclinó suavemente hasta rozar sus labios, jurándose volverla a ver, y lloró... por última vez.

sábado, 13 de junio de 2009

Globales

Quizás es el tiempo el que me agobia, ya no sé en qué momento me desenganché del reloj, del calendario, de la agenda ajetreada. Casi no sé en qué día vivo, ni en qué mes ni en qué año. Me he bajado del tren.
¿Es ya verano? El calor me adormece incluso son las persianas bajadas. Los apuntes me absorben y la botella de agua se vacía. Ni un respiro, pasas horas mirando embobada una hoja de un libro fotocopiado, intentando entender lo complicada que es la vida, las reacciones biológicas. Compuestos, fórmulas, más compuestos, más fórmulas, ciclos de Krebs, de Calvin, el fosfoenolpiruvato…
Ribulosa difosfato carboxilasa oxidasa, la enzima más importante de la naturaleza. Y resulta que es imperfecta.
Miradas agobiadas, temblores, inseguridad, nervios, desconcierto… perder el rumbo. Las horas están contadas, el reloj parece burlarse de ti y acelera las manecillas a su antojo. Tienes el tiempo en contra (si es en contra de gradiente se precisa energía). No puedo más, ¡socorro!
Los días temidos de exámenes globales de la universidad. La frase más sonada: debería haber empezado a estudiar antes. Tráfico de apuntes, la biblioteca abarrotada.
Mi humor cambia a cada segundo, un segundo que se convierte en minuto por antojo del reloj.
Necesito respirar

domingo, 10 de mayo de 2009

Menguante

Y realmente parece que la luna brillara un poco menos sobre esta ciudad.
Me despierto a mitad de la noche y no te encuentro, no me atrevo a abrir los ojos y comprobar que realmente solo estoy yo bajo estas mantas. Otra vez no, por favor. La almohada se cansa de verte marchar una y otra noche, sin hacer ruido y dejando un vacío en esta cama tan grande que me siento tan pequeña en ella… que tiemblo de miedo.Me duermo contigo, y despierto sin ti.
No te marches esta noche- te digo una y otra vez, acurrucada como estoy abrazada a tu pecho desnudo.-No me dejes despertar sola.-
Con cuidado, abro los ojos para entrever en la penumbra que tu hueco está vacio, que una vez más no despierto contigo, y las ropas esparcidas la noche anterior por la habitación ya no están.
A mitad de la noche salgo a la calle con mi viejo abrigo gris que tantos años me ha oido llorar y paseo bajo una luna menguante, ni triste ni sonriente, que me mira con ojos de madre y me mece entre el viento de la calle. Hace frío, mucho frío pero me da igual, nunca será tan estremecedor como el que siento bajo la ropa. Hace tanto frío que mis orejas, ardiendo la noche anterior, se sonrojan casi vergonzosas. Sí, de nuevo te has marchado, pero por última vez, no quiero ser tan vulnerable por tí, no soporto la idea de perderte, pero necesito no perderme a mí. Tendré tiempo para olvidarte, aprenderé a no llorar por ti, la luna me ayudará y yo me levantaré para no volver a caer.
Que ciudad tan grande, mi escondite, y entre tanta gente loca por la vida a altas horas de la noche tú me miras desde el cielo infinito y me sonríes. No me dejes luna, el mundo es demasiado grande y me pierdo, mi cuerpo se confunde y mi mente no para de darme motivos para alejarme de la realidad.
¿Alcohol, eres mi solución? Espérame, voy a buscarte, llévame lejos.

domingo, 26 de abril de 2009

Esperpento

Ya casi lo he olvidado. Triste, somnolienta tomo de nuevo la botella de ginebra posada sin cuidado en la mesita de noche. El alcohol es mi medicina, mi cura, mi pañuelo de lágrimas. Ya casi no siento tu duro paso a través de mi garganta, ni el calor que me transmites cuando bebo de tu fiel y eterno sabor. Eres mi única amiga, inseparables las dos, ya no se vivir sin ti, me tienes loca, enamorada de tus efectos, de la visión borrosa que reproduces cada noche en mi habitación. Incluso la vida parece tener mas sentido cuando no soy consciente de la realidad. Mi dulce botella. Amargo destino.
Las calles desde mi ventana parecen salidas de un sueño, las farolas se mecen como olas de mar, y algún que otro transeúnte anda con prisa y parece no llegar a ninguna parte, cuello del abrigo erguido y sombrero.
Lo veo todo, lo mismo da abrir los ojos que tenerlos cerrados, la misma visión irreal e insólita atraviesa mi mente como una flecha aguda, y hace daño. Pero ya da igual. Solo es real tu visión, el resto es vida de otros.
La luna permanece quieta, en lo alto, y casi puedo tocarla, solo tengo que alzar la mano, extender los dedos un poco más… un poco más… y puedo tocarla. Luna errante, tan perdida como yo. Te veo… te veo… o no te veo… no importa, eres tan real como mi visión me permita y hoy existes como existo yo. Pareces sumergida en el agua, ¿estas flotando? Debe de ser otra vez una ilusión…
¿Qué veo? Reflejo de luces, son luces de bohemia esparcidas en un charco.
¿Dónde está el esperpento? En el fondo del vaso.

domingo, 15 de febrero de 2009

Inocencia


Espero paciente esa sonrisa. Respiro hondo y sigo esperando que me digas algo, aunque sea que no me quieres. Sigo esperando, y los minutos son eternos, desvaídos, como un sueño del que quieres despertar y no ves la salida. Toc-toc, llaman a la puerta y me concentro en seguir el ritmo de mis pies. Siguen llamando y abro la puerta. Me seco los ojos antes de que aquel desconocido me vea llorar. Soy débil, pequeña. Miro al desconocido casi sin verle, sin curiosidad, sin ningún tipo de interés. Me trae una flor. Le doy las gracias al mensajero y cierro la puerta. Él todavía sigue allí, de pie, tal y como se habia quedado cuando le perdi de vista. Le miro con ojos suplicantes. Leo la nota que viene con la flor, su texto es simple: "solo quiéreme". No se qué pensar, tu mirada fria me hace dudar de lo que acabo de leer. Alguien con la mirada tan fría no habría sido capaz de escribir esta nota. Las piernas me tiemblan y la mente se esfuerza por no perder el sentido, pero no entiendo. "Perdoname", tus palabras retumban en mi cabeza igual que cuando me las imagino, solo un sueño, lejos de la realidad. Pero suenan tan convincentes que me quedo sin aliento. Despacio, temiendo chocarme contra el muro invisible que separaba nuestros cuerpos, acorto la distancia entre los dos. Ojalá pudiera entenderte, ojalá tuviera motivos para creerte. Se que soy una ingenua, pero me hago ilusiones contigo y pierdo el control de mis pensamientos. Eres tú y nadie mas, al menos en este momento puedo imaginarme lo que siempre he soñado, déjame disfrutar de mi inocencia.

domingo, 1 de febrero de 2009

Cristal


Mañana triste y lluviosa, fría y pálida, incómoda como el hielo.
Fuera, la gente pasea con los cochecitos de bebés, caminan bajo un paraguas estropeado, corren, se escuchan pitidos de los coches intranquilos. Todos tienen prisa, nadie sonríe, la gente aprieta los labios y sigue adelante para no sentir el frío y contagian su malhumor al resto de los transeúntes. Nadie tiene tiempo, todos andan deprisa, nadie se detiene a saludar. Nadie sonríe.
Y ella lo ve a través del cristal, viéndose reflejada en él y se compara con ellos. Ella observa sin hablar, mientras espera que se enfríe su café.
Cada mañana se sienta en el mismo lugar, en el rincón más alejado de la barra del bar y rozando el cristal. Sus mañanas son largas e iguales. Monotonía a través del cristal, tristes días. Es interesante ver medio cerrarse los párpados al punto de la mañana, que miran sin ver, siguiendo su trayectoria, igual que cualquier otro día. Árboles sin hojas, y el suelo mojado, resbaladizo.
Ella se siente diferente, sabe que es diferente.
Una gota resbala por el cristal, dividiendo tu reflejo en dos. Trata de tocar la gota, pero no llega, algo los divide, algo transparente que marca la diferencia entre dentro y fuera, entre el frío y el calor, entre ella y el resto del mundo.
Su mundo está dentro del cristal, no entre el frío andar sin sentido de cada persona que se pierde entre la multitud.
Frío, soledad, tristeza y monotonía, así son los días fuera del cristal.

Irreal

-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Lo suficiente.
-No se lo dirás a nadie.
-No me obligues a gritar.
-Te tomarán por loca.
-Loca me volveré si no lo cuento.
-No lo hagas.
-Nadie me lo va a impedir.
-Sabes que sí.
-Inténtalo entonces.
-No me obligues a usar la fuerza, sabes que lo detesto.
-Revélame tu secreto, ¿quién eres?
-El bien y el mal, luz y oscuridad, el yin y e yang.
-No eres real.
-Soy todo lo real que tú quieras que sea, imagínatelo, soy parte de tí.
-Mientes.
-Soy tus miedos, dudas, alegrías, vivo en el lado de la inconsciencia humana, real y no real, ser y no ser.
-Necesito despertarme de esta loca pesadilla, tres, dos, uno, ya.